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En el barrio de Barwa, en Doha, un grupo de fanáticos albicelestes disputaba un improvisado campeonato de fútbol cuando apareció un ciudadano catarí. Cerró un calle, donó agua, hamburguesas para al elamuerzo y terminó en andas al grito de «jeque, jeque».En el barrio de Barwa, en Doha, un grupo de fanáticos albicelestes disputaba un improvisado campeonato de fútbol cuando apareció un ciudadano catarí. Cerró un calle, donó agua, hamburguesas para al elamuerzo y terminó en andas al grito de «jeque, jeque».